miércoles, 3 de junio de 2020

Me place

Hoy solo quiero centrarme en estar bien.
Lo suficiente como para no liarme y olvidar lo esencial de este presente mio: hola qué tal, me gusta quién está ahí, allá, ahora, dentro y fuera.

Volver a presentarme a mi misma sin apellidos, sin grupos y sin clan. Lo digo y casi ni me creo que esto sea posible, pero lo ha sido y lo sigue siendo. La clave para recordarlo es preguntarme con cierta frecuencia si soy yo la que comparece en este preciso instante o es la sucedánea, la fraudulenta, la actriz de turno.Y entonces es cuando comienzo a tutearme, a mirar con ojillo travieso y la sonrisa más pura y prístina del cielito que fui, la misma cantinela de siempre, y me río de mi misma, de la que observa pillina, pero qué bruja, me digo, ya te pillas...y sin escaparte estás bien, requetebién, apostillo.

El cuerpo me abraza y se relaja, se despliegan las alas del ángel y el rabillo del  bicho salvaje que me aporta locura y espontaneidad. Los vuelvo a presentar una y otra vez, ni me canso, doblando escenas repetidas nunca iguales, el personaje que los observa, moi, yo misma, me presento, hola de nuevo, me place estar desnudándolas y perdón por mi atrevimiento.
Se miran horrorizados, perro y gato...en pelotas como la madre que los trajo al mundo, y avergonzados.

Y continúo, Señoras con distinción de Doñas, Reinas o Diosas, miráos una a la otra, por favor, y así lo hacen  durante un largo rato en el que respiran profundamente, suspiran aleteando sus pechos y se observan de frente. Sus miradas y poses me dan los detalles de la autenticidad o del fraude. La escena y el escenario es familiar, se presentan, hoy parece que se gustan, me digo, sigo pendiente...no hay miradas de juicio ni se esquivan, por fin. Les dejo tiempo con otro personaje de la escena, Silencio, y cierro las ventanas para que no cojan un enfriamiento con la brisita marina que se cuela a presenciar el primer acto. Necesito que se quieran, pero no se lo digo. Parece, con tanta capa de ropa que comienza a envejecer y sin reponer, ahora amontonada en el suelo, que se reconocen y se gustan. Pasan los minutos y me siento bien, sin detalle, minimalista en el Bien mio.

Recuerdo los chistes que comenzaban con ´Hay un escenario y se abre el telón y aparece....¿cómo se llama la película?, ya ni se escuchan, cómo me gustaban. Y voy cerrándolo.

 Hasta otra, queridas.Un gusto, como siempre.