viernes, 19 de junio de 2020

Gerundios

Día de elección. Doy un paso al frente y me reafirmo como organismo consciente, responsable, amoroso y lúcido. Tomar coimplica dejarse tomar también. Elijo bien: parásitos fuera.

Hoy te pido permiso antes de tomar algo tuyo y con absoluto respeto y veneración, degusto tus riquezas: los banquetes preparados para mi consumo de la manera más generosa posible, como madre-padre que soy, y no violo espacio alguno, escúchame bien, ninguno.

Hay tanto amor en mi corazón, el mismo que hay en el tuyo, mas tú eres yo misma, que honrándote, me honro. ¿Cómo podría degollarte, torturarte, abusarte, engullirte, robarte o traicionarte?
Y después, sólo después de recibirte, te agradezco. Lo hago de verdad, a veces utilizo mi lenguaje humano, en otras ocasiones, lo siento tan grande que me ahoga...y te das cuenta pues me brota en los ojos. En la comunión, nos fundimos y te siento en mis entrañas. Dulce, siempre es dulce. En ti descanso, confío.

Contemplo meditando, dejando que mis ojos reaccionen con el fresquito de la brisa salada y soy feliz. Lo soy por elección nuevamente, en cada momento en donde sopla un mínimo de atención.¡ Hay tanto en tí...hay tanto en mí!  Grandiosidad.

En cada compartir hay elecciones adultas de amor, de darse y entregarse, o de depredar, en cualquiera de sus formas. Si nos creemos dueños y señores, ombligos de todo, niños aún de teta, usurpadores de atención constante, de fusión exigente, entonces, violaremos en cada paso, penetrando agresivamente en los centros de los demás, tierra, cualquiera de las formas de un ser vivo, piedra, planta, animal, ser humano, energía.

Si aún no te has movido hacia la auténtica generosidad, hazlo ya. Quien avisa no es traidor: te quedarás en el brote verde, hermoso aunque inmaduro.

Amor, te doy gracias.
Y enlucida, brillante y extasiada, girando sobre mis pies, me vuelvo.
 A otra cosa, mariposa.