sábado, 27 de junio de 2020

Frené con un golpe seco

A punto de saltarlo estuve, menos mal que recordé lo que mi terapeuta me repetía hasta la saciedad: date un tiempo, siempre, antes de decidir.... Nunca actúes con la sangre caliente. Deja que sea el cuerpo el que te vaya mostrando qué quieres en realidad... No es el deseo lo que merece ser escuchado sino la necesidad real, cuánto siento lo que siento.

Qué puñalada averiguar que aquel abril iba conducida por la desesperación y pretendía huir de mi presente.
El Stop a ese deseo lo hicieron las palabras justas de ella, maestra y madre adoptiva, mis ataques de pánico que gritaron lo que yo no estaba preparada para asumir, y el NO de él, que me dejó en el ya conocido sentimiento de humillación y traición.

Se fue y luego, nunca jamás fue igual.

Lo vivo ahora como la fuerza motora del riesgo para no perderme ni nada de ti ni nada de mí...aunque después, tras años de volver a arriesgarme, espoleando mi cuerpo salvaje, comprendo que mejor parar a tiempo, aunque la frenada me lanzó de bruces contra el mismo suelo.

Me levanté cuando pude y averigüé lo ridículo de estar ahí con el cielo enorme que me rodeaba...y entonces, vi lo que había hecho al sujetar mis pies en seco: reconfigurarme, al igual que un reset.