sábado, 27 de junio de 2020

Frené con un golpe seco

A punto de saltarlo estuve, menos mal que recordé lo que mi terapeuta me repetía hasta la saciedad: date un tiempo, siempre, antes de decidir.... Nunca actúes con la sangre caliente. Deja que sea el cuerpo el que te vaya mostrando qué quieres en realidad... No es el deseo lo que merece ser escuchado sino la necesidad real, cuánto siento lo que siento.

Qué puñalada averiguar que aquel abril iba conducida por la desesperación y pretendía huir de mi presente.
El Stop a ese deseo lo hicieron las palabras justas de ella, maestra y madre adoptiva, mis ataques de pánico que gritaron lo que yo no estaba preparada para asumir, y el NO de él, que me dejó en el ya conocido sentimiento de humillación y traición.

Se fue y luego, nunca jamás fue igual.

Lo vivo ahora como la fuerza motora del riesgo para no perderme ni nada de ti ni nada de mí...aunque después, tras años de volver a arriesgarme, espoleando mi cuerpo salvaje, comprendo que mejor parar a tiempo, aunque la frenada me lanzó de bruces contra el mismo suelo.

Me levanté cuando pude y averigüé lo ridículo de estar ahí con el cielo enorme que me rodeaba...y entonces, vi lo que había hecho al sujetar mis pies en seco: reconfigurarme, al igual que un reset.

Mi vida tras vidas completas

Como hablemos diferente lenguaje, no hay nada que hacer.
Y no es cuestión de mostrarte el simio que hay dentro de mí. Eso me resulta fácil y divertido, pero no.
Hablo de lo que sientes, igual que yo, cuando los pies no pisan con la fuerza ni el ritmo del que lo hace en un paralelo hasta ahora compartido.
¿O no es así?

En mi caso particular, el cuerpo-niña,  es el que se comienza a quejar...con dolores o náuseas, fíjate bien, como indigesto el pobre, como forzado a engullir cucharones, en vez de cucharas, a consumir los platos de guisillo o gurullos de la infancia o la fritanga de la matanza del cerdo.
Como hablábamos diferente lenguaje, nada que hacer.

Como estés en AM, nunca conseguirás llegar a mi FM o si me gritas en la noche o susurras en un concierto, no hay maneras de llegarnos a conocer. Ni tan siquiera mantenernos durante el instante que requiere el encuentro de las almas. Podría ser que me levantara un día tras una vida y que no te reconociera, de eso te hablo.

A veces recuerdo el hambre que pasé y parece loco, pero me río...y no es desconexión ni histeria, tan solo la emoción de saber, sin olvidar, que ya estoy satisfecha.

Mi vida tras vidas completas, con la única opción, ya sí, de sintonizar la frecuencia.

Las piedras de la orilla del mar o las flores del jazmín que recojo en la acera, vienen y van.


viernes, 19 de junio de 2020

Lo importante

Tengo palabras escritas en lugares escondidos. Una vez que las doy a luz, la camada nutrida y bulliciosa que no queda quieta sin teta materna, insiste hasta tener su verdadero lugar. Nacen con la sabiduría ancestral de sentirse con derecho a existir y ser cuidadas.
Bajoo colchón o llave, tienen el resguardo de ojos y bocas siendo bebés en su capazo provisional, donde han de estar, aguardando su propia evolución y crecimiento. Es la misma vida que brota, se reproduce y sin morir, se transforma.

Y desde hace tiempo, acunándolas, mis bellas y dulces criaturas, respetan y aguardan mis movimientos. Me observan...
Me enseñan...
Me aman...

Las adorno con colores, esta mañana las arrullo en un gris blando de cascabeles y mirándome, me abren sus boquitas para que las alimente, qué hermosas sois, les digo.
Si estáis bien, yo también.
Y me miran, igual que los animalillos, con códigos de amor.

Me emociono y con suavidad, acaricio como puedo, a veces les soplo con la ligereza de un plumón recién despedido del cuerpo caliente de un polluelo.

Busco el CD de nanas de mi querido hijo y te las pongo...
Te saco de mí y te recuesto en mi cama, en el sillón, en la sillita de playa...





Gerundios

Día de elección. Doy un paso al frente y me reafirmo como organismo consciente, responsable, amoroso y lúcido. Tomar coimplica dejarse tomar también. Elijo bien: parásitos fuera.

Hoy te pido permiso antes de tomar algo tuyo y con absoluto respeto y veneración, degusto tus riquezas: los banquetes preparados para mi consumo de la manera más generosa posible, como madre-padre que soy, y no violo espacio alguno, escúchame bien, ninguno.

Hay tanto amor en mi corazón, el mismo que hay en el tuyo, mas tú eres yo misma, que honrándote, me honro. ¿Cómo podría degollarte, torturarte, abusarte, engullirte, robarte o traicionarte?
Y después, sólo después de recibirte, te agradezco. Lo hago de verdad, a veces utilizo mi lenguaje humano, en otras ocasiones, lo siento tan grande que me ahoga...y te das cuenta pues me brota en los ojos. En la comunión, nos fundimos y te siento en mis entrañas. Dulce, siempre es dulce. En ti descanso, confío.

Contemplo meditando, dejando que mis ojos reaccionen con el fresquito de la brisa salada y soy feliz. Lo soy por elección nuevamente, en cada momento en donde sopla un mínimo de atención.¡ Hay tanto en tí...hay tanto en mí!  Grandiosidad.

En cada compartir hay elecciones adultas de amor, de darse y entregarse, o de depredar, en cualquiera de sus formas. Si nos creemos dueños y señores, ombligos de todo, niños aún de teta, usurpadores de atención constante, de fusión exigente, entonces, violaremos en cada paso, penetrando agresivamente en los centros de los demás, tierra, cualquiera de las formas de un ser vivo, piedra, planta, animal, ser humano, energía.

Si aún no te has movido hacia la auténtica generosidad, hazlo ya. Quien avisa no es traidor: te quedarás en el brote verde, hermoso aunque inmaduro.

Amor, te doy gracias.
Y enlucida, brillante y extasiada, girando sobre mis pies, me vuelvo.
 A otra cosa, mariposa.

martes, 9 de junio de 2020

Me declaro Despierta, o sea, amante.

Este año no pasará al olvido.
Deseo recordarte esta fecha de aniversario, de cumpleaños, de duelo, amor...

Memorable, envuelta en un papel de regalo hermoso y acompañada de tarjetas de felicitaciones, tan bella.
Ya todos sabemos qué representas, no te dejes abusar, grita, saca tu fuerza.
Lo hice, lo hago, lo haré.

¿Te has dado cuenta que solo es necesario un poco de consciencia para despertarnos?
Lo que es inverosímil es cómo estábamos seducidos y drogados sin saberlo, manipulados hipnóticamente con el falso bienestar social, tapadera del vacío existencial: un barranco enorme en las entrañas, árido y muerto, ávido de un hilillo de luz que activara la clorofila, sediento del manantial de tus humores.
Me estaba muriendo y sabes que soy una superviviente, lucho hasta el final.
¡Qué dolor me da el haber sido partícipe de las torturas!
Perdóname...Me abrazas y quedo dormida.
Ven a mí, te acunaré hasta que te calmes.
Y me prometes cuentos, de esos reales, hoy ya es tarde...
Tengo tantos como guijarros, hojas secas o sal en los mares.

Ya sin vuelta atrás, me resulta una pesadilla...no quiero volver a dormir para que me atrape. El pánico no es resultado de la amenaza de la enfermedad sino de la posibilidad de caer en el abismo, envuelta en el engaño nuevamente. Si ya sé todas las caras, si reconozco la verdadera tragedia: la deshumanización y que me coman el corazón, si soy una mujer agradecida a las madres que me han dado la vida a lo largo de la corriente de mi rio, si reconozco y comparto mis dones, si tengo brazos para zarandearte cuando caigas una y otra vez en el sopor, si boca para llamarte cuando te des la espalda, si una intensa mirada me adorna la cara, para hablar sin voz, si la lucidez me abandera y la voluntad me empuja, no dejaré que lo vuelvas a hacer. Ni yo ni tantos miles que estamos ya en la Nueva Tierra.

Yo te elijo por encima de todo.
Y teniéndote, me tengo.

Te quiero de color y no famélica.
Huesos con algo más que piel de papel, ya no me trago las pasarelas.

Verde, henchida, esponjosa, crujiente, sonora, apetitosa, deseable, rica, aromática...con Gracia.
Si tú estás bien, todos estamos bien.
Es ley.
Te amo.

lunes, 8 de junio de 2020

Nueva Tierra, Buena Vida

Buenos días, mi Reina!

Estás bañada con el mejor de los colores, el dorado, y ungida en la noche con las luminarias. Eres plata y oro y lo eres todo.
A qué se deben estos tesoros?
Te debo todo...Escucha y recibe mis sentimientos.
Sin tí no soy nada, dice Amaral en esa canción tan de drama...pero contigo, es real.
Nueva tierra que me posees, hazlo como hasta ahora, que yo me entere cuánto me das y cuánto recibes de mi. Que yo me entere y te sienta, para construirte el espacio dentro que me permita mimetizarme contigo, fusionarme en esa realeza.

Amor, eres todo amor.
Es un por fin de re-evolución y de renacimiento. Y soy libre como el viento, gracias a que me posees.
Me entrego a tu savia.

Hoy eres otra, me susurras. 
Hoy ya no me escondo y te miro con convicción.

Sal! No te escondas en la madriguera calentita...tú que me lees.
Hazlo! Hay siempre y hay vida, en la Reina Nueva Tierra.
Hunde tus pies en su útero y refréscate en sus aguas cristalinas. Tiene para ti, es un siempre.
No salgas nunca de ella...
Recupera tu memoria. Ella eres tú, la Tierra Prometida, Cuerpo generoso, Buena Vida.
Alarga la mano, toca su dulzura.

Me intimidas, Ana.

Y la miro, y le digo...

Ya es hora de que ocupes el lugar que se te arrebató...Me inclino a ti.
Sí, solo esperabas el momento y humildemente brillas.

Eres amor y yo que ya soy otra, soy tú.
Es el comienzo de mi mano alzada, de mi canto antiguo,

Se siente aquí, aquí, aquí...toco mi pecho.


miércoles, 3 de junio de 2020

Me place

Hoy solo quiero centrarme en estar bien.
Lo suficiente como para no liarme y olvidar lo esencial de este presente mio: hola qué tal, me gusta quién está ahí, allá, ahora, dentro y fuera.

Volver a presentarme a mi misma sin apellidos, sin grupos y sin clan. Lo digo y casi ni me creo que esto sea posible, pero lo ha sido y lo sigue siendo. La clave para recordarlo es preguntarme con cierta frecuencia si soy yo la que comparece en este preciso instante o es la sucedánea, la fraudulenta, la actriz de turno.Y entonces es cuando comienzo a tutearme, a mirar con ojillo travieso y la sonrisa más pura y prístina del cielito que fui, la misma cantinela de siempre, y me río de mi misma, de la que observa pillina, pero qué bruja, me digo, ya te pillas...y sin escaparte estás bien, requetebién, apostillo.

El cuerpo me abraza y se relaja, se despliegan las alas del ángel y el rabillo del  bicho salvaje que me aporta locura y espontaneidad. Los vuelvo a presentar una y otra vez, ni me canso, doblando escenas repetidas nunca iguales, el personaje que los observa, moi, yo misma, me presento, hola de nuevo, me place estar desnudándolas y perdón por mi atrevimiento.
Se miran horrorizados, perro y gato...en pelotas como la madre que los trajo al mundo, y avergonzados.

Y continúo, Señoras con distinción de Doñas, Reinas o Diosas, miráos una a la otra, por favor, y así lo hacen  durante un largo rato en el que respiran profundamente, suspiran aleteando sus pechos y se observan de frente. Sus miradas y poses me dan los detalles de la autenticidad o del fraude. La escena y el escenario es familiar, se presentan, hoy parece que se gustan, me digo, sigo pendiente...no hay miradas de juicio ni se esquivan, por fin. Les dejo tiempo con otro personaje de la escena, Silencio, y cierro las ventanas para que no cojan un enfriamiento con la brisita marina que se cuela a presenciar el primer acto. Necesito que se quieran, pero no se lo digo. Parece, con tanta capa de ropa que comienza a envejecer y sin reponer, ahora amontonada en el suelo, que se reconocen y se gustan. Pasan los minutos y me siento bien, sin detalle, minimalista en el Bien mio.

Recuerdo los chistes que comenzaban con ´Hay un escenario y se abre el telón y aparece....¿cómo se llama la película?, ya ni se escuchan, cómo me gustaban. Y voy cerrándolo.

 Hasta otra, queridas.Un gusto, como siempre.

jueves, 28 de mayo de 2020

Lo breve y bueno...

Simple.
Es más fácil que cualquier otra cosa, o "debería serlo".

Estar sin más...

Ningún despertar es el mismo si atiendo al Maestro Cuerpo. Sin salir de la cama, camino despacito, con la atención enfocada en sus espacios, como lo hago con mi hogar.

Busco el lenguaje y entono con el ritmo natural de sus movimientos, aún perezosos.
Y me hundo en el colchón más aún. Quiero entrar y sentirme, con todo el confort que me regale, escucharlo, atenderlo y recibir qué tiene que comunicarme hoy, antes de "perderme"... Inevitablemente.

Respiro en profundidad, bocanadas, nariz o boca, se siente distinto, es verdad, y qué más da...hoy prefiero esto o aquello, eres generoso, me das a elegir. Gracias, le digo.

Y percibo el aire templado de la noche acontecida, el suave olor de una varilla de incienso, colocada al atardecer del día anterior, la rigidez de mi espalda.
Me estiro y suspiro.
Ensancho mi pecho y  te agradezco poder hacerlo.
Algo tan sencillo y tan importante, tan placentero, tan mío.

Entonces pienso que, este momento, cuando nada ha intervenido aún en la hermosa relación con mi maestro, es el más grande tesoro que tengo y de la gran responsabilidad de "criarlo",  con sabiduría y amor, que como cualquier hijo, tiene mucho que enseñarme.

Estoy para ti, me dices.
Lo sé, lo valoro mucho.

Dime, quiero saber de ti, háblame, quédate aquí así, suave y tierno, aún hay tiempo, abrázame...te abrazo yo también. 

Sin conceptos.





miércoles, 27 de mayo de 2020

El código del sentido común y ser un molinillo contigo

Escribo con los ojos cerrados. Así puedo sentirte con más pureza sin interferencias.

Hoy reparo en tu nombre, no es fácil saber quién viene cada día a buscarme. Mas no puedo recibirte con la violencia de una puerta cerrada a cal y canto: respirando abro sus hojas de par en par.
Necesito mi tiempo para saber quién eres. Lo sé, me dices. Sonrío con pudor.

Con una infinita ternura, y aún con el temblor de los ojos manifestando la incomodidad y los nervios de mi rendición, comienzo a respirar. Mi nariz limpia y conciliadora, la garganta y el pecho como hilos conductores y toda la sangre te recibe. Eres un torrente pero conmigo andas delicado y dulce. Siempre fue así, Ana, ...parezco escucharte.

Me tomo el tiempo y la calma sin esfuerzo alguno, ahora es fácil contigo. Antaño había una enorme pelea cuando me tomabas en tus brazos y me llenabas. Por aquel entonces, desde la más tierna infancia, estaba mi corazón frágil y desconectado y sabía tan poco de los códigos de lo bueno y lo malo, espada escondida aunque sin usar, niña asmática.

Ya no necesito recordar, amigo, que me calmas.Todas las células mías te reconocen. Aprendí que soy la puerta y decido si dejarte o no entrar y eso suelta la cuerda vieja y arrugada, amorosamente anudada, no obstante. Nada me turba ya. Te alegras, lo sé. Como sabes bien, llevo toda mi vida en la lucha de saberme libre para abrir o cerrar, ignorante del código del sentido común y del sentimiento de merecer, pero tú, vida siempre, paciente y leal, no perdiste nunca la esperanza hasta que se instaló y eligió quedarse para siempre, en la mecedora celular. Hace años ya de todo eso, me recuerdas. Ya, ya...

Ser un molinillo contigo y fundirme, si no opongo resistencia, y soltar.
Amigo, me alivias y me emocionas.
No abras los ojos aún, confío, no los abro...
Hoy me bailas más cálido, sí, se acerca el verano.
 
Te siento y me siento, agradezco.
Hoy llegaste engalanado en el viento, me conoces mucho, sabes que me gustan los aromas...
Sí, hay flores en el campo y los recogí para ti.

Tu amor me sobrecoge...
El amor es el motor de todo, ¿recuerdas?
Sí, sí...y abro los ojos.

Ahora y así, amanece mi cuerpo.

Meciéndote desapareces, me dejas canturreando.

domingo, 24 de mayo de 2020

Liberar

Hay días, como el presente, en los que el cuerpo está pesado, igual o más que el viento que azota la costa almeriense cargado de arena, quejidos y salitre. Generalmente, cuando amanece así, los que vivimos aquí, ya sabemos que se nos avecinan varios días de batidora emocional y síntomas físicos varios, esos colegas nuestros que, si los atendemos y escuchamos, los sensamos, nos regalan o escupen sin florituras, más  conocimiento a cualquier asunto pendiente escondido o evitado. 

Enchufándome de mi propia voluntad a querer ver y, sóla y unicamente, tras llenarme los bolsillos con cierto peso de ahínco y coraje, abro con todas mis fuerzas la puerta y, paso al frente, cabeza alta, salgo. Camino hincando los pies, para soltar los excedentes de todo un día recluída: me concentro en mis piernas, en este cuerpo tan inteligente que sabe cómo ejercer presión y moverse, aún con enemigos en contra. Dejo mis brazos libres y respiro. Asfalto o tierra, adoquines o césped, piedras, agua, arena, hojas, brozas. A qué hueles, a qué sabes, qué quieres decirme, de acuerdo, eres tú el protagonista, es a tu ritmo...

Y si abres la puerta y sales, te envuelve de lleno. El movimiento comienza a ocurrir.
Con discreción y también con cariño, empuja un poquito, juega contigo, cuando parece que se ha escondido, se muestra en otro aspecto.
Hay quienes se desbordan con una jaqueca, también es común la irritabilidad o la aprehensión cuando la intensidad sube hasta los 90 o 100 km/h, En mi caso, me lleva dentro, muy dentro, a las profundidades de Perséfone. Es posible que por eso, ni dudo el salir de nuevo al mundo, esté como esté, como alma que lleva el diablo. El subterráneo con sus grutas, solo para los rincones irreemplazables.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Me fascinas...

Es la primera impronta que tengo al apoyar mis pies sobre el suelo. A veces, protesto sin voz, ante la rigidez de los huesecillos plantares, para descubrir cualquier sonido en la noche. 

Soy madrugadora, sí...todo se siente el doble y me acompañas con un aire de grandeza y de invitación a buscar qué más hay que no se ve... Es cuando levanto las persianas y empujo tímidamente mi nariz patricia entre las cortinas.

 Sea el tiempo que sea, pretendo explorar las partículas aromáticas del amanecer y admirarte, antes de la aburrida y monótona laboralidad cotidiana. 

Siempre hay escondites en tu negrura que se me acercan para ser descubiertos, mordidos y engullidos: ayer, para no perderme en la memoria de los días , me tocaste desde lejos, infame travieso. Y yo, te dejé hacerlo, fueron solo segundos, me digo, mientras acordono el afortunado trocito de piel y lo acaricio con mis dedos. 

Después te darás la vuelta y desaparecerás, sin huella y estela, suave y sutil. 
Mañana también vendrás? 
A qué hora? 

A la que aparezcas... 

Sonrío y me doy la vuelta, dispuesta a recibir, una de tantas, el café de mi mañana.